El periodo de socialización

    Este periodo representa tal y como su nombre indica un periodo crucial para el aprendizaje de la vida social. Generalmente comienza con un periodo de atracción en el que no temen a nada y continua con un periodo de aversión en el que tienen miedo a casi todo lo nuevo. Poco a poco van adquiriendo la capacidad de comunicar y van asimilando el concepto de jerarquía interpretando las reprimendas maternas y sus signos olfativos o posturales.

    Este periodo va más o menos de la tercera a la novena semana de vida y es importante aprovecharlo para acostumbrar al perro a su futuro entorno. Se trata pues de un periodo en el que los cachorros son extremadamente sensibles y maleables por lo que conviene aprovecharlo para su futuro. De lo contrario costará muchos más corregir los malos hábitos.

    Debemos fomentar el contacto con los futuros propietarios, (sobre todo si son niños y si se trata de un animal de compañía) y con otros individuos con los que tendrá contacto habitual. Deberemos acostumbrar al cachorro a los estímulos a los que se enfrentará en un futuro: ruidos, olores, truenos, vehículos, etc… Reforzaremos el aprendizaje de la jerarquía imponiéndoles delicadamente, en caso necesario posturas de sumisión como tumbarlo boca arriba o sujetarlo del pliegue del cuello como lo hacen las madres, Ese método permite reforzar las conductas deseadas y reprimir las incorrectas. Deberemos también fomentar el juego entre cachorros y corregir a los que aún no controlan bien la intensidad de la mordedura.

    Es importante preguntar al criador de cada camada cual es el cachorro que por sus características más se adapta a nuestras necesidades. No es lo mismo un cachorro para una señora mayor, que para una pareja joven que para una casa con niños. Ya en estas tempranas edades se perciben a través de los juegos, de las imitaciones de las comportamientos sexuales y de las prioridades alimentarias las tendencias dominantes de cada cachorro. Se puede consultar el test de Campbell antes de ir a seleccionar el cachorro para ver cual es el más idóneo. Se trata de un conjunto de pruebas que se realizan a los cachorros para saber que tipo de carácter presenta cada cachorro. Se debe hacer alrededor de las 7 semanas de edad, lo cual puede ser un inconveniente si queremos seleccionar pronto nuestro cachorro. Pero es muy útil y bastante fiable.

    Muchas de las aptitudes definidas como “naturales” pueden adquirirse durante este periodo, sobre todo si la madre ya está habituada a esos estímulos y puede desempeñar un papel tranquilizador ante sus cachorros durante el periodo de aversión.

    Para evitar un hiperapego que suele traducirse en importantes destrozos y vocalizaciones cuando el cachorro se queda solo (fenómeno que se conoce como ansiedad por separación),  deberíamos fomentar el fenómeno natural de desepago que se produce espontáneamente antes de la pubertad cuando se separa el cachorro de su madre. En este caso, deberemos proporcionar al perro seguridad y darle autonomía para que se reafirme y tenga menos inseguridades, aumentando el nivel de felicidad.