Virus felinos

    Como siempre es bastante complicado explicar los virus felinos, a través de esta entrada vamos a intentar comentar los más importantes de una forma sencilla y accesible:

     

    Virus de la Panleucopenia felina:

    Produce diarreas acuosas muchas veces incluso hemorrágicas por destrucción de las microvellosidades intestinales. Si infecta a las madres gestantes puede producir malformaciones fetales a nivel del cerebelo de los cachorros, dando lugar a cachorros que nacen con incoordinación motora que andan con dificultad. El tratamiento es de soporte (goteros, antibioticos parenterales, etc…) como en el parvovirus canino y la mortalidad puede llegar al 90%. La transmisión se produce sobre todo de manera indirecta a través de zapatos o ropa contaminado con heces infectadas. Por esta razón los gatos de casa también están en riesgo. Existe vacuna frente a dicho virus.

     

    Herpesvirus felino:

    Es uno de los virus más comunes y extendidos. Produce gran variedad de signos clínicos. Los más usuales son respiratorios con descarga nasal mucosa y estornudos; oculares con conjuntivitis, úlceras y descarga mucosa. Menos frecuentes son lesiones cutáneas, neumonia, fiebre, tos y muerte en cachorros. A veces se puede cronificar y dar lesiones oculares o nasales. El tratamiento es de soporte como en cualquier enfermedad vírica, pero en algunos casos se pueden usar antivirales sistémicos como el famciclovir. La manera más común de transmisión es a través de la madre a los cachorros ya que el estrés de la maternidad reactiva los virus que estaban en estado latente. Esto es común en muchos gatos que superan la enfermedad, donde el virus se queda latente y en periodos de estrés, enfermedad, etc… este se reactiva y produce síntomas típicos de Herpesvirus crónico. También puede transmitirse por contagio a través de secreciones nasales, orales o conjuntivales. La prevalencia es según estudios y zonas muy alta, pudiendo afectar hasta al 75 % de los gatos. Para este virus existe vacuna con alta eficacia.

     

    Calicivirus felino:

    El calicivirus felino es un virus altamente contagioso y con una gran distribución dentro de la población felina. Se elimina a través de las secreciones nasales y orales de gatos infectados. El virus se replica en la orofaringe donde produce úlceras orales, para extenderse a otras zonas de la boca; árbol respiratorio inferior, donde produce neumonía y articulaciones, donde produce cojeras. Existe una versión más agresiva del virus llamado sistémico o virulento que es muy grave y generalmente mortal, aunque es muy poco frecuente. La mayoría de los gatos supera la enfermedad, pero algunos el virus persiste en la cavidad bucal generando problemas orales crónicos. El virus es muy resistente en el ambiente por lo que es frecuente ver casos en poblaciones con gran número de gatos. El tratamiento es básicamente de soporte aunque recientemente hay estudios con interferón omega que son muy prometedores. Para el control de la enfermedad se recomienda la vacunación de los animales a edades tempranas.

     

    Virus de la Leucemia felina:

    Este virus produce una depresión del sistema inmunitario, anemia y linfomas (tumores de los ganglios linfáticos). La transmisión entre gatos se produce a través del contacto con la saliva de un gato infectado; bien por lamidos amigables, bien por mordiscos. En algunos gatos, el virus produce una viremia persistente, es decir, el virus está constantemente en sangre. Otros gatos son capaces durante largos periodos de mantener el virus latente, pero en periodos de estrés, el virus se reactiva y vuelve a aparecer en sangre. Y un porcentaje menor de gatos son capaces de seroconvertir. Los gatitos son especialmente sensibles a la enfermedad. Los signos más comunes son los derivados de la depresión del sistema inmunitario, siendo muy común las infecciones recurrentes, las anemias y los tumores. A veces pueden dar signos gastrointestinales, reproductivos y neurológicos, aunque son menos frecuentes. Los gatos con viremias persistentes suelen morir en 2-3 años. El diagnóstico se hace mediante un test en sangre. Hay que tener en cuenta que a veces podemos tener resultados falsos positivos, sobre todo en animales asintomáticos. En estos animales se aconseja hacer una PCR para confirmar el resultado. Estos animales necesitan llevar unos buenos cuidados en la alimentación, desparasitaciones, vacunas, etc… y las infecciones secundarias deberán ser tratadas tan pronto como sean detectadas. Los animales positivos, deberán permanecer dentro de casa para no diseminar la enfermedad. Existe vacuna frente a la enfermedad.

     

    Virus de la inmunodeficiencia felina:

    El virus de la inmunodeficiencia felina, es un virus muy similar al virus del SIDA en humanos, que afecta a gran variedad de felinos. Es un virus que es poco resistente en el ambiente y que es sensible a la mayoría de los desinfectantes habituales. El virus se transmite a través de mordiscos entre gatos, por lo que el riesgo de que se transmita la enfermedad es bajo en casas donde hayan varios gatos bien adaptados entre ellos. También puede darse la infección de la madre a los gatitos, si esta está pasando un brote agudo de la enfermedad. Los gatos con FIV están permanentemente infectados a pesar de desarrollar respuestas inmunitarias. Muchos gatos pueden ser capaces de estar varios años sin presentar signos clínicos de enfermedad, incluso, algunos nunca llegan a desarrollarla. Los signos clínicos suelen ser consecuencia de las infecciones secundarias: gingivoestomatitis crónica, rinitis crónica, linfadenopatía, pérdida de peso y glomerulonefritis inmunomediada. Para diagnosticar la enfermedad se realizan test sanguíneos. Ningún gato debería ser eutanasiado en base a un resultado positivo. Muchos gatos positivos pueden vivir lo mismo que animales sin infección si reciben cuidados apropiados en cuanto alimentación de calidad y desparasitaciones periódicas. Se deben de castrar los animales infectados con el fin de evitar peleas y por lo tanto transmisiones de la enfermedad. No existe actualmente vacuna frente a esta enfermedad.

     

    Virus de la peritonitis infecciosa felina:

    Se trata de un coronavirus cuya infección es muy frecuente en colonias muy masificadas. Muchos animales que lo padecen están aparentemente sanos o padecen una leve enteritis, pero en algunos animales se desarrolla una enfermedad grave conocida como peritonitis infecciosa felina que es mortal en la mayoría de los casos. El desarrollo de la enfermedad se ve favorecido por el estrés. Existen dos formas, una húmeda, caracterizada por poliserositis y una seca, caracterizada por piogranulomas en varios órganos. El cuadro clínico es muy variable dependiendo de las forma clínica mostrando fiebre, letargia, anorexia, pérdida de peso, uveitis, disnea y ascitis. El diagnóstico antemortem es complicado, puesto que no existe ninguna prueba específica para detectarlo. Se trata más de ayudarte de varias pruebas complementarias para hacer un diagnóstico presuntivo. En cuanto al manejo, la mayor parte de las veces el desenlace es fatal, por lo que se trata de dar un tratamiento de soporte que ayude a disminuir la respuesta inflamatoria generalizada. Actualmente no existe ningún medicamento que haya demostrado eficacia en el tratamiento de la enfermedad.

    938a195f8810cb9b31c6503221891897_Generic HIV-1_Transmission_electron_micrograph_AIDS02bbb_lores